Si tu consulta es sobre una reserva en el taproom, un pedido de barril para un evento o una duda sobre la disponibilidad de un lote, conviene escribirnos antes de las 18 h. Fuera de ese horario igual leemos los mensajes, pero la respuesta puede demorar hasta la mañana siguiente. En temporada alta, entre diciembre y febrero, sumamos personal en sala y la bandeja de entrada se mueve más rápido.
Canal principal para reservas, eventos privados y consultas sobre lotes. Respondemos dentro de las 24 h hábiles.
Para cambios de último momento, grupos de más de ocho personas o coordinación de entregas el mismo día. Atendemos de martes a domingo.
Si preferís pasar por el taproom, te recibimos en Güemes 2186. Los fines de semana hay más movimiento, así que si venís a hablar de un evento, mejor un día de semana.
Antes de escribir, revisá las preguntas frecuentes: cubrimos reservas, capacidad del salón y qué pasa si un lote se agota.
Ver preguntas frecuentes Ir a contactoAntes de que una cerveza llegue a la barra de Güemes 2186, pasa por un recorrido bastante acotado. No hay atajos: cada estilo se piensa desde el plato que va a acompañar, y eso define maltas, tiempos y temperaturas. Acá va el orden real de las cosas, con los plazos que manejamos habitualmente y las limitaciones que conviene tener claras si querés reservar una partida o proponer un evento.
Arrancamos por el plato, no por la cerveza. Si el objetivo es un nigiri de salmón, un ramen tonkotsu o un tiradito con leche de tigre, cambia todo: nivel de amargor, carbonatación y hasta el tipo de malta base. Esta etapa suele resolverse en una o dos reuniones con el equipo de cocina.
Se define la fórmula: maltas, adjuntos como yuzu, shiso o kombu, levadura y perfil de agua. Hacemos un lote piloto de 20 litros que se cata a ciegas junto al plato. Si el maridaje no cierra, se ajusta antes de escalar. Esta fase lleva entre diez y quince días.
El lote completo se elabora en nuestra sala de Mar del Plata. Las fermentaciones van de dos a tres semanas según el estilo: las pilsen y witbier a temperatura baja, las porter con más margen. Controlamos densidad y temperatura todos los días, sin excepciones.
Acá entran los ingredientes que dan carácter: kombu, bonito seco, piel de yuzu, shiso verde. La maduración mínima es de tres semanas y en algunos estilos se estira a cinco. Es la etapa más lenta y la que menos se puede apurar sin arruinar el perfil.
Antes de envasar, se prueba el lote contra el plato original. Si el amargor tapa el pescado o el umami se va de rango, se corrige la carbonatación o se deja reposar una semana más. No sale nada que no hayamos probado con la cocina delante.
Se envasa en botella de 500 ml y barril de 20 litros. La cerveza queda disponible en el taproom y para eventos privados, siempre con cupos limitados porque trabajamos por tandas. Para reservar una partida o coordinar una barra en un evento, conviene escribirnos con dos semanas de anticipación.
El orden de cada etapa importa tanto como la receta. Acá queda claro qué pasa desde que elegimos una idea hasta que esa cerveza llega a la barra del taproom de Güemes 2186, con los tiempos reales que manejamos y las limitaciones que asumimos en el camino.
Etapa 01
Semanas 1 a 3
Antes de tocar la olla, definimos con qué plato va a convivir la cerveza. Probamos nigiri, ramen tonkotsu y platos nikkei en cocinas de la zona, tomamos notas de grasa, acidez y umami, y recién ahí decidimos si conviene una base pilsner, una porter o una witbier. En esta etapa descartamos más ideas de las que aprobamos.
Etapa 02
Semanas 4 a 6
Elaboramos tandas chicas para ajustar maltas, lupulado y adjuntos como yuzu, kombu o shiso verde. Cada lote se cata a ciegas con dos personas del equipo y se registra en planilla: densidad, amargor medido, aroma percibido y qué plato lo acompaña mejor. Si el perfil no cierra, se reformula antes de escalar.
Etapa 03
Semanas 7 a 10
Las pilsner fermentan en frío y maduran tres semanas; las porter descansan más tiempo para integrar el ahumado y el umami del kombu. Trabajamos con control diario de temperatura porque en Mar del Plata la humedad del verano cambia el comportamiento de la levadura. Sin ese seguimiento, el perfil se corre y hay que volver atrás.
Etapa 04
Semanas 11 a 12
Antes de servir al público, hacemos una cata cruzada con cocineros de sushi y ramen. Se prueba cada cerveza con tres platos distintos y se define el orden de servicio. A veces la conclusión es incómoda: una receta que nos gustaba sola no funciona con pescado crudo y queda fuera de la carta.
Etapa 05
Semana 13 en adelante
Una vez aprobada, la cerveza entra en producción regular con lotes de mayor volumen. En el taproom rota según temporada: las witbier y pilsner se mueven más en verano, las porter en otoño e invierno. Cada lote nuevo se vuelve a catar antes de salir, porque la materia prima nunca es idéntica y preferimos ajustar antes que servir algo que no reconocemos.