For Teams

Lo que suele pedir un equipo cuando reserva la mesa larga

Los grupos que llegan al taproom de Güemes 2186 casi nunca vienen solo a tomar algo. Vienen a cerrar un trimestre, a recibir a un cliente de otra ciudad o a juntar al equipo después de una mudanza. Por eso armamos recorridos de cata pensados para mesas de seis a catorce personas, con tiempos claros y sin discursos interminables. La idea es que la conversación siga su curso mientras cada cerveza aparece en el momento justo.

Cierre de trimestre con cocina nikkei

Mesas de ocho a doce personas que combinan nigiri, tiraditos y rolls con una selección de tres cervezas servidas en orden de intensidad. Se coordina con antelación para ajustar el ritmo del servicio a la duración real de la reunión.

Ver Kōri Pilsen Nikkei

After office con ramen de invierno

Para equipos que salen tarde y quieren algo caliente antes de volver a casa. El ramen tonkotsu pide una cerveza con cuerpo, y la Dashi Porter Ahumada sostiene el caldo sin taparlo. Funciona bien en grupos mixtos donde no todos toman cerveza.

Ver Dashi Porter Ahumada

Visita de cliente o partner externo

Cuando hay que mostrar algo distinto a la típica cena de restaurante, el recorrido por la cocina y la barra de fermentación suele funcionar mejor que cualquier presentación. Se puede sumar una parada breve por el área de maduración antes de pasar a la mesa.

Ver todas las cervezas

Cada recorrido se ajusta según el tamaño del grupo, la duración prevista y si hay personas que no consumen alcohol. Coordinamos con antelación para que la experiencia no se sienta apurada ni se estire más de lo necesario.

Por qué los equipos vuelven a Mirai Beer

No competimos con la cervecería de la esquina ni con la carta de un restaurante de autor. Nuestro trabajo empieza donde otros terminan: cuando hay que sentar a doce personas, servir algo que dialogue con la cocina y que nadie tenga que explicar dos veces qué está tomando. Eso cambia la forma de elegir, de producir y de acompañar a cada grupo.

Carta pensada para compartir

Cada estilo está calibrado para convivir con platos nikkei en la misma mesa. Kōri Pilsen limpia el pescado crudo, Dashi Porter sostiene el caldo del ramen y Shiso Wit refresca rolls con palta. No hay que armar tres pedidos distintos según quién se siente.

Producción trazable y lotes chicos

Trabajamos con lotes de fermentación controlada en Güemes 2186 y registramos maltas, levaduras y adjuntos de cada partida. Si un equipo necesita repetir una experiencia concreta, sabemos qué lote sirvió y cuándo vuelve a estar disponible.

Acompañamiento antes del evento

Antes de una reserva grupal conversamos sobre el menú, los tiempos y el tipo de encuentro. Ajustamos el orden de servicio, la temperatura de despacho y las cantidades por persona para que la barra no se convierta en un cuello de botella.

Lo que no hacemos

No vendemos barriles sin contexto ni armamos cartas genéricas para eventos corporativos. Tampoco prometemos maridajes que no probamos antes en nuestra propia barra. Si un plato no funciona con un estilo, lo decimos y proponemos otro: preferimos perder una línea de pedido antes que arruinar la experiencia de un equipo completo.

Cómo se nota en la mesa

Los grupos que repiten suelen mencionar lo mismo: nadie queda afuera de la ronda, las botellas llegan a la temperatura correcta y el servicio se sostiene cuando la mesa pide la segunda vuelta. Ese es el resultado que buscamos, más allá del estilo que elijan.

Si querés ver cómo se traduce esto en una propuesta concreta para tu equipo, podés revisar nuestra pilsen insignia o escribirnos desde la página de contacto para coordinar una visita al taproom.

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